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Todo gran sabor tiene una historia.
La nuestra nació del amor.
En Santa Ana Chiautempan, Tlaxcala, una joven mexicana se enamoró de un hombre italiano que llegó a la región en la época dorada de la industria textil. Dos culturas, dos cocinas, dos formas de entender el sabor unidas por un mismo hogar.
Durante veinte años, la señora Miranda aprendió a fusionar lo mejor de ambos mundos: la cocina mexicana que le enseñó su madre, con sus chiles, sus especias y su carácter, y la sazón tradicional italiana que descubrió junto a su esposo. El resultado fue algo completamente único: una salsa que no era ni de aquí ni de allá, sino de los dos.
Cuando él falleció, la señora Miranda encontró en esa receta algo más que un sabor: encontró una forma de salir adelante para ella y sus dos hijos. Lo que nació en una cocina familiar, impulsado por necesidad y amor, pronto conquistó las mesas de amigos, vecinos y desconocidos que no podían resistir su sabor.
Hoy, más de una década después, La Salsa Miranda sigue siendo esa misma receta de siempre, concentrada, de picor medio e intensamente sabrosa. Porque creemos que comer bien es un placer que pertenece a cualquier mesa.
¡Va con todo! y con todos.
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